Comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas que combinan producción sostenible, saberes locales y gobernanza comunitaria, son apoyadas a través del Mecanismo para Bosques y Fincas, una alianza global para conservar la biodiversidad y enfrentar el cambio climático.
BOGOTÁ D.C._ Ocho organizaciones rurales del Pacífico colombiano, de la Serranía de San Lucas, del Huila, Boyacá fueronn seleccionadas para implementar el Mecanismo FFF, lo que les permitirá progeter sus bosques y fortalecer sus economías local.
Con la implementación del Mecanismo FFF en Colombia, tras una convocatoria nacional de Fondos Concursables para Iniciativas Sostenibles, el país impulsa soluciones locales frente al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las brechas de ingresos en el campo. "Al apoyar a estas ocho organizaciones comunitarias en el Pacífico, el Huila, Boyacá y la Serranía de San Lucas, el Mecanismo para Bosques y Fincas busca convertir la conservación y la agricultura familiar en oportunidades de ingreso, inclusión de mujeres y acción climática", señala la FAO.
"No es solo financiamiento: es una apuesta por el liderazgo rural, la gobernanza territorial y las economías que cuidan la vida", destaca Agustín Zimmermann, representante de la FAO en Colombia.
Las organizaciones elegidas para desarrollar este mecanismo son el Consejo Comunitario Rescate Las Varas (Corpoteva), de Tumaco (Nariño), donde familias cacaoteras avanzan en la sustitución de economías ilegales mediante la producción de cacao fino de aroma, vinculándose a mercados especializados.
También forma parte de FFF, la Asociación de Mujeres Productoras Agropecuarias del Carmen (AMPACS), de Sotará y Timbiquí (Cauca), la cual fortalece el liderazgo de mujeres caficultoras, mientras que la Asociación Asotaupirra, junto con la Fundación Herencia Natural, integra cestería tradicional y conservación del bosque húmedo tropical.
En el Bajo Baudó (Chocó) y Cajambre (Valle del Cauca), son beneficiados los consejos comunitarios de San Agustín de Terrón y Río Cajambre, que protegen manglares, riberas y bosques, articulando la pesca artesanal, el aprovechamiento sostenible del naidí (açaí) y la agricultura tradicional con la conservación.
La ruta de conservación se extiende hacia el interior del país, en Acevedo (Huila), donde el Grupo Ecológico Los Castores impulsa prácticas de restauración, apicultura y producción de café que reemplazan actividades de tala y degradación del bosque.y en Ráquira (Boyacá), donde la Asociación Ráquira Reverdece complementa la tradición artesanal del municipio con procesos de reforestación, educación ambiental y protección de bosques nativos.
De otra parte, en la Serranía de San Lucas (Antioquia), la Asociación Ecoserranía fortalece la forestería comunitaria y la gobernanza local en un territorio estratégico para la conectividad ecológica y la provisión de agua.
"En un país donde 23,9 % de la población -unos 12,5 millones de personas- vive en zonas rurales y la pobreza monetaria en el campo aún supera el 42 %, las familias que cuidan los bosques y las fincas son clave para cerrar brechas. Al apoyar a estas ocho organizaciones comunitarias en el Pacífico, el Huila, Boyacá y la Serranía de San Lucas, el Mecanismo para Bosques y Fincas busca convertir la conservación y la agricultura familiar en oportunidades de ingreso, inclusión de mujeres y acción climáticas", asegura la FAO
Las iniciativas apoyadas por el Mecanismo FFF se ubican en paisajes clave para la conservación de la biodiversidad y la regulación hídrica del país, y están lideradas por comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas que combinan producción sostenible, saberes locales y gobernanza comunitaria.
Liderazgo comunitario
Aunque Colombia aún pierde más de 113.000 hectáreas de bosque al año, el país conserva cerca de 59 millones de hectáreas de cobertura boscosa. Las iniciativas apoyadas por el FFF muestran que actividades como el café, el cacao, la miel, las artesanías y el cuidado de manglares pueden convertirse en una barrera real contra la deforestación y la pobreza rural.
Estas experiencias demuestran que, cuando se reconocen sus derechos y capacidades, las comunidades rurales pueden liderar la conservación de los bosques y, al mismo tiempo, mejorar sus ingresos, fortalecer el tejido social y aportar a la construcción de paz en los territorios.
Mecanismo global para los territorios rurales
El Mecanismo para Bosques y Fincas (FFF) es una alianza internacional que reúne a la FAO y a diversos socios de cooperación para fortalecer a organizaciones de productores forestales y agrícolas de pequeña escala en África, Asia y América Latina.
En Colombia, el FFF se implementa junto con los ministerios de Ambiente y Desarrollo Sostenible y de Agricultura y Desarrollo Rural, con el apoyo de la Embajada de Suecia y otros cooperantes, alineado con los compromisos del país frente al cambio climático, la protección de la biodiversidad y el fortalecimiento de las economías campesinas, étnicas y populares.
La agricultura, la ganadería, la silvicultura y la pesca generan empleo a más de 3,1 millones de personas y siguen siendo uno de los principales motores de ocupación del país. Casi 5,9 millones de mujeres viven en zonas rurales, muchas de ellas sosteniendo la producción de alimentos y el cuidado de los ecosistemas. Por eso, el Mecanismo FFF las ubica a ellas y a las comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas en el centro de las soluciones para el clima, la biodiversidad y la economía local.
"El mecanismo aporta a la promesa de fortalecer las comunidades, la implementación en los territorios y darle valor a los conocimientos que allí habitan. Permite romper estructuras rígidas, convirtiendo a las comunidades en aliadas de las iniciativas del Gobierno", destacó Jerson González, profesional de la Oficina de Asuntos Internacionales de MinAmbiente, durante el lanzamiento de este mecanismo, a finales de 2025.
Para Nelson Lozano, coordinador de Sostenibilidad Ambiental y Cambio Climático de MinAgricultura, "el mecanismo de bosques y fincas contribuye a la implementación de las políticas nacionales y a la inclusión de comunidades étnicas e indígenas, afrodescendientes y de las mujeres".
"Esta iniciativa representa el objetivo de Suecia en Colombia: ser un socio para la paz y el desarrollo sostenible. Esperamos lograr más transformaciones en los territorios afectados por el conflicto", afirmó por su parte Catalina Hoyos, oficial de Programas de la Embajada de Suecia en Colombia.
A su turno, María Alejandra Chaux, especialista senior de Recursos Naturales y Gobernanza de la FAO en Colombia.expresó su deseo porque "esta contribución sea un elemento catalítico para las iniciativas y que les permita seguir fortaleciéndose en el trabajo que vienen desarrollando, que es complemento a la conservación de nuestros bosques".

