La gerente de la EAAB, Natasha Avendaño García, asegura que este importante avance es resultado de una combinación de factores técnicos, operacionales y humanos. Uno de los aspectos clave ha sido el fortalecimiento del monitoreo y seguimiento dentro del Parque Nacional Natural Chingaza, donde se ubican parte de estos ecosistemas estratégicos.
En ese sentido, PNN destaca la labor permanente de los guardaparques del parque Chingaza, quienes desempeñan un papel crucial en la protección de los ecosistemas y en el seguimiento diario de los embalses. Su trabajo permite tomar decisiones informadas y emitir alertas tempranas ante cualquier cambio en las condiciones hídricas o ambientales.
Los guardaparques en el Parque Nacional Natural Chingaza desempeñan, entre otras acciones, el monitoreo del recurso hídrico, la restauración pasiva y activa de los páramos y bosques altoandinos, así como el impulso de procesos de gobernanza con actores estratégicos. Además, dentro del área protegida se promueve el turismo de naturaleza y se lideran actividades de investigación y monitoreo de la biodiversidad, lo que garantiza que Chingaza continúe siendo un territorio de vida, resiliencia y bienestar para el país, asegura PNN.
"Entre nuestras labores se encuentra el monitoreo permanente de los cuerpos de agua priorizados, una tarea esencial para la vida de millones de personas. Para fortalecer este trabajo, el parque cuenta con una red de estaciones meteorológicas que permiten analizar las variables climáticas y su relación con la disponibilidad hídrica en este ecosistema estratégico", explicó Diego Aguirre, profesional en recurso hídrico del Parque Nacional Natural Chingaza.
Actualmente, el Parque Nacional Natural Chingaza adelanta, en conjunto con el Servicio Geológico Colombiano, una investigación orientada a comprender la proveniencia del agua en este ecosistema. El estudio analiza las características físicas, químicas e isotópicas de las aguas y los suelos de Chingaza, lo que permite identificar las alturas de recarga y la relación entre el agua de lluvia, superficial y subterránea. Con esta información, se busca entender mejor la dinámica de las fuentes hídricas en el sector occidental del parque, un aspecto clave para garantizar el abastecimiento de agua potable a millones de personas, explican los voceros de PNN
Regulador hídrico regional
El comportamiento de las lluvias en el Parque Chingaza, cuya temporada alta se extiende entre junio y agosto, ha sido un factor determinante. Sin embargo, más allá de los fenómenos climáticos, el aumento en los niveles de agua refleja también la importancia ecológica del parque como regulador hídrico regional.
Los páramos y bosques alto andinos de Chingaza capturan y regulan el recurso hídrico que luego fluye hacia los embalses. Además, el parque actúa como receptor de la humedad transportada por los llamados ríos voladores, corrientes de vapor de agua provenientes del piedemonte llanero y la Amazonia que, al chocar con la cordillera de los Andes, descargan su humedad en estas zonas estratégicas.
En este Parque, el oso andino cumple un papel vital en la protección del agua, pues al dispersar semillas, este guardián natural contribuye a la regeneración de los ecosistemas que regulan el recurso hídrico en los páramos y bosques altoandinos. Su presencia es un indicador del buen estado de conservación de los ecosistemas estratégicos presentes en el PNN Chingaza, fundamentales para preservar las fuentes hídricas y garantizar el abastecimiento de agua.
Chingaza, ubicado en la cordillera Oriental de los Andes, al noreste de Bogotá, abarca territorios de 11 municipios: 7 en Cundinamarca (Fómeque, Choachí, La Calera, Guasca, Junín, Gachalá y Medina) y 4 en el Meta (San Juanito, El Calvario, Restrepo y Cumaral). Sus ecosistemas, conformados por bosques altoandinos, subandinos y páramos, son refugio de una fauna y flora únicas de los Andes.

