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Según el más reciente informe de Naciones Unidas, la producción mundial de cocaína sobrepasó las 3.708 toneladas en 2023, lo que representa un incremento superior al 34% frente al año anterior. La cifra se generó, prinicipalmente, por el aumento del área de cultivos ilícitos en Colombia, que afecta la deforestación y la contaminación ambiental.

BOGOTÁ D.C.- La producción de hoja de coca y la fabricación de cocaína aumentó, al punto de registrarse un incremento del 50% en el país, lo cual trae, además del alto consumo de droga en el mundo entero y el incremento de redes de delincuencia organizada, consecuencias ambientales como la deforestación, cambios en el uso del suelo y la contaminación del aire, la tierra y el agua.

Así lo menciona la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en su informe Mundial sobre las Drogas, presentado esta semana, en el cual se destaca que Colombia concentra más del 67% de los cultivos de coca en el mundo.

A 2020, según la Policía Nacional, de los 32 departamentos del país, 20 se encontraban afectados por cultivos ilícitos, y 4 de estos, representaban más del 70% de los cultivos de coca detectados. Hoy, de acuerdo con los datos registrados por la Oficina de Nacional Unidas contral la Dorga y el Delito (UNODC), las zonas del país donde más se han incrementado los cultivos ilícitos se encuentran en el suroccidente y nororiente.

Las cifras contrastan con datos entregados en su momento por el Ministerio de Justicia, según los cuales, luego del récord histórico alcanzado en el año 2000 en Colombia -con 163 mil hectáreas sembradas-, se llegó a 64 mil hectáreas en 2011 y a 48 mil hectáreas en 2012. No obstante, algunas zonas del país mostraban relativa estabilidad y en alguna medida persistencia de la problemática a pesar de los esfuerzos para su control
 
Frente al informe de la ONU, el presidente Gustavo Petro indicó que este muestra que del año 2022 al 2023, se duplicó la productividad de la hoja de coca por hectárea, en toda Colombia, lo cual significa "maneras de sembrarla diferente, fertilizantes diferentes, variedades de las semillas diferentes”.

Sin embargo, indicó que ese incremento se ha ralentizado. "Realmente creció hasta el 2020 y más o menos ahí se conserva un techo” y se evidencia en otros puntos de América Latina y América Central, anotó." Seguro que hay otras zonas que aún no conocemos", dijo, aunque admitió que el hecho de que el país llegue a 250 mil hectáreas sembradas “representan más o menos el 60 % del total de cultivos de hoja de coca del mundo, que todos están en América Latina”.

El mandatario nacional descartó la fumigación, “que ha sido la gran estrategia usada como posible solución para detener ese incremento.No obstante, recordó que la prohibieron, "pues no funciona, porque cae y mata una cosecha. Pero si se usa glifosato, que es el químico preferido, esa cosecha vuelve a nacer y entonces literalmente se está haciendo un negocio con el glifosato”.
 
Además de infraestructura —concluyó el presidente—, “necesitamos Ejército, porque esto no es una estrategia ingenua, tiene que ser político – militar. Entre más disminuyan los cultivos de hoja de coca, más paz habrá en la región. No por culpa de la hoja de coca, sino por el consumo en los países más poderosos de la tierra que no se excusan ante nosotros, sino que nos echan la culpa. Cuando la culpa la tienen son ellos, por consumir”.

A su turno, el representante a la Cámara por el Cauca, Óscar Campo, cuestionó el papel del presidente Petro frente al aumento de los cultivos ilícitos, al señalar que "en lugar de apagar el fuego de la violencia en el Cauca, le ha echado gasolina con sus pésimos resultados en la lucha contra las drogas",

Para el congresista, hay un máximo histórico en hectáreas de coca con 31.844 solo en el departamento del suroccidente del país; un máximo histórico en producción de cocaína, con 336 toneladas producidas en 2023, frente a las incautaciones que apenas representan un 3.4 % del total, con 11.3 toneladas. Además, observó que "los escasos resultados en materia de sustitución se dan debido al incumplimiento del Gobierno Nacional".

Por su parte, Ghada Waly, Directora Ejecutiva de UNODC, considera que  “debemos invertir en prevención y abordar las causas raíz del tráfico de drogas en todas las etapas la cadena de suministro. Debemos reforzar las respuestas, aprovechando la tecnología, fortaleciendo la cooperación transfronteriza, proporcionando medios de vida alternativos y tomando acciones desde la justicia para combatir a los responsables que impulsan las redes ilícitas del tráfico de drogas. Mediante un enfoque coordinado e integral, podemos desmantelar a las organizaciones criminales, reforzar la seguridad global y proteger a nuestras comunidades.”

Según el informe de UNODC, en 2023, cerca de 316 millones de personas consumieron alguna droga (excluidos el alcohol y el tabaco); es decir 6% de la población entre 15 y 65 años, frente a 5.2% de la población en 2013. Con 244 millones de usuarios, el cannabis continúa siendo la droga más utilizada, seguido de los opioides (61 millones), las anfetaminas (30.7 millones), la cocaína (25 millones) y el éxtasis (21 millones). Los nuevos grupos de personas en situación de vulnerabilidad que huyen de la inestabilidad y el conflicto podrían hacer que estas cifras incrementen, advierte el Informe.

El Informe de Naciiones Unidas incluye capítulos que abordan el tráfico de drogas y delincuencia organizada; afectaciones vinculadas al uso de drogas en las personas, sus familias, comunidad y la sociedad, además del impacto ambiental de las drogas, particularmente en Europa.

Las incautaciones mundiales de cocaína también alcanzaron un récord de 2,275 – lo que supone un aumento de 68% con respecto a 2019-2023. El Informe también señala que los traficantes de cocaína están encontrando nuevos mercados en Asia y África. La violencia y competencia que caracterizan el ámbito ilícito de la cocaína, antes confinado a América Latina, se está extendiendo a Europa Occidental a medida que los grupos de delincuencia organizada de los Balcanes Occidentales aumentan su influencia en el mercado, observa la organización.

Los trastornos por consumo de drogas representan un costo enorme para las personas, las comunidades y los sistemas de salud. El creciente alejamiento del multilateralismo y la reasignación de recursos podrían intensificar el problema, señala el Informe.

El costo social por no abordar los trastornos vinculados con el uso de drogas es elevado – casi medio millón de muertes y 28 millones de años de vida saludable se perdieron por discapacidad y muertes prematuras (AVAD) en 2021. Se calcula que solo una de cada 12 personas con trastornos por consumo de drogas recibió algún tipo de tratamiento en 2023. Factores como las políticas públicas contextualizadas y la disponibilidad de servicios de salud y sociales basados en la evidencia pueden ayudar a mitigar el impacto del consumo de drogas en las personas y las comunidades.

Impacto ambiental

El Informe señala que el consumo, cultivo y tráfico de drogas, así como las políticas públicas implementadas para hacer frente a las economías de las drogas ilícitas, afectan el medio ambiente en Europa. Entre las posibles consecuencias del cultivo y la producción de drogas figuran la deforestación, cambios en el uso del suelo y la contaminación del aire, la tierra y el agua. En un capítulo especial del informe se abordan las consecuencias ambientales de los mercados ilícitos de drogas como el vertido de residuos tóxicos, la contaminación del agua y la contaminación química derivadas de la producción y el tráfico de drogas sintéticas.

En contraste con Colombia, la superficie dedicada a la producción de hoja de coca en el Estado Plurinacional de Bolivia se estabilizó en 2023, mientras que en Perú disminuyó ligeramente. Las incautaciones mundiales de cocaína también alcanzaron un máximo histórico en 2023, y se registraron aumentos en todas las regiones. Durante el período 2019-2023, la cantidad de cocaína incautada en todo el mundo aumentó un 68 %.

El número de consumidores de cocaína a nivel mundial también ha seguido creciendo: se estima que 25 millones de personas consumieron la droga en 2023, frente a los 17 millones de 2013. Esto representa un aumento de la prevalencia del consumo de cocaína entre las personas de entre 15 y 64 años, del 0,36 % al 0,47 % durante el mismo período.

América del Norte, Europa Occidental y Central, y América del Sur siguen constituyendo los mayores mercados de cocaína, según el número de personas que consumieron drogas el año anterior y los datos obtenidos del análisis de aguas residuales.

En todas las subregiones con datos disponibles, el número de personas en tratamiento por consumo de cocaína aumentó significativamente entre 2012 y 2019, y de nuevo después de 2020, cuando se produjo una disminución temporal durante la pandemia de coronavirus (COVID-19). Además, los países con un mercado considerable de cocaína han registrado en la última década un aumento de las muertes directamente relacionadas con el consumo de cocaína. Los principales flujos de tráfico de cocaína siguen siendo de los países andinos a América del Norte y de los países andinos a Europa, ya sea directamente o, en menor medida, a través de África Occidental y Central, reseña la ONU.

 

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