El gremio de los mercados de carbono en Colombia rechazó las afirmaciones del presidente Petro sobre este negocio y asegura que este mecanismo "no es una estafa". El mandatario nacional le ordenó al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, MADS, estudiar y controlar quién está manejando los bonos de carbono en el país.
BOGOTÁ D.C.- El negocio alrededor de los controvertidos bonos de carbono volvieron al escenario nacional, luego de que el presidente Gustavo Petro le pidiera al MADS estudiar y controlar el manejo de este negocio, creado como una estrategia para pagar la huella ecológica de las grandes industrias
Según el mandatario nacional, con el mercado de carbono los indígenas están siendo engañados como ocurría en la época de la vorágine, pues les pagan una mínima parte de lo que cuestan los bonos, generando un mecanismo de esclavitud y una especulación.
En respuesta a estas afirmaciones, Asocabono, el gremio que representa al sector de los mercados de carbono en Colombia, expresó su rotundo rechazo a las declaraciones emitidas por el mandatario nacional, durante su visita al departamento del Guaviare el pasado 14 de junio, en las que calificó este mecanismo como una "estafa", una "forma moderna de esclavitud" e incluso lo relacionó con "violencia armada y criminalidad".
Para la Asociación, "estas afirmaciones, alejadas de la evidencia, no solo estigmatizan injustamente una herramienta reconocida a nivel internacional para combatir el cambio climático, sino que también desconocen el trabajo que cientos de comunidades afrocolombianas, indígenas, campesinas, organizaciones locales y desarrolladores de proyectos, e inversionistas nacionales e internacionales llevan años adelantando con compromiso, legalidad y enfoque territorial a través de proyectos de reducción de Gases de Efecto Invernadero".
Colombia es líder regional en proyectos REDD+, agroforestales y de conservación, con más de 21 millones de hectáreas involucradas, el 19% del territorio continental nacional. Entre 2010 y 2024, los proyectos REDD+ han evitado la deforestación de 283.000 hectáreas de bosque, con una reducción de más de 131 millones de toneladas de CO₂ equivalentes. Más de 100 comunidades afro e indígenas participan activamente en la implementación de proyectos, liderando procesos de monitoreo, vigilancia y desarrollo productivo con autonomía y acompañamiento técnico.
Estos proyectos, según afirma Asocarbono, "no son esquemas de especulación ni de extractivismo, pues han permitido la generación de ingresos directos para las comunidades, la protección de derechos territoriales, y la creación de capacidades locales para enfrentar la crisis climática desde los territorios".
La Asociación hizo un llamado al presidente de la República y a todos los líderes de opinión para que el debate público sobre los mercados de carbono se dé con responsabilidad, datos verificables y un enfoque constructivo.
"Las afirmaciones sin evidencia, especialmente viniendo de la más alta dignidad del Estado, ponen en riesgo la integridad, seguridad y continuidad de cientos de procesos territoriales que han mostrado resultados positivos y medibles", apuntó la organización en un comunicado de prensa.

