En el Día Mundial del Agua, Naciones Unidas reconoce el aporte de las mujeres en la gestión del agua: "ellas recogen el agua, ellas cuidan a quienes se enferman por el consumo insalubre del agua, ellas sacrifican su tiempo, salud, seguridad y oportunidades". Sin embargo, con frecuencia, mujeres y niñas son excluidas en la toma de decisiones frente a la gobernanza del agua, advierte la organización.
En lugares donde las personas carecen de acceso al agua potable y al saneamiento cerca de sus hogares, las desigualdades se acentúan; y son las mujeres y las niñas quienes sufren las peores consecuencias, según lo destaca la Organización de Naciones Unidas, que con ocasión de esta celebración indagó sobre la relación vital entre la mujer, el agua y la igualdad de género, encontrando que pese a que son las mujeres las encargadas de recolectar y gestionar el agua y de cuidar a las personas que se enferman por el consumo de agua insalubre, a menudo, ellas son exlcuidas de la toma de decisiones, el liderazgo, la financiación y la representación en los sistemas de gobernanza del agua.
Esto, agrega la ONU, convierte la crisis del agua en una crisis con rostro de mujer. Para afrontar estos desafíos, la organización considera que se debe adoptar un enfoque transformador y basado en los derechos, en el que se escuchen las voces de las mujeres y se reconozca su capacidad de acción.
"Es fundamental que las mujeres estén representadas de manera equitativa en todos los niveles de liderazgo relacionados con el agua, y que participen en el diseño de cada tubería y en la formulación de cada política", menciona. De igual manera, la organización considera que las mujeres deben impulsar el cambio en las cuestiones hídricas, en calidad de ingenieras, agricultoras, científicas, trabajadoras del saneamiento y líderes comunitarias.
En un contexto marcado por los riesgos crecientes a que nos enfrentamos —desde un clima cambiante y los desastres relacionados con el agua hasta la falta de financiación, sin olvidar ciertas normas sociales y las deficiencias en materia de gobernanza— es crucial que todo el mundo pueda desempeñar plenamente su papel en la gestión del agua como un bien común para fortalecer nuestra resiliencia de cara al futuro.
Esto implica, entre otras cosas, involucrar a los hombres y los niños como aliados en la promoción del agua potable, el saneamiento y la higiene para todos, así como en la lucha contra las normas y los comportamientos que impiden a las mujeres y las niñas alcanzar su pleno potencial.
Solo entonces, los servicios de agua potable podrán satisfacer las necesidades de todas las personas, lo que permitirá a las mujeres y niñas llevar vidas más saludables y plenas, y hará del agua una fuerza impulsora del desarrollo sostenible y la igualdad de género que nos beneficie a todos.
En Colombia, frente a la escasez de agua que ha vivido el país, por fenómenos relacionados con el cambio climático, se ha llamado la atención sobre el aprovechamiento de agua lluvia, porque permite disminuir la presión sobre fuentes tradicionales de abastecimiento y tiene el potencial de mitigar los efectos de la escasez de agua, el cambio climático y sus riesgos. Bajo estos parámetros, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, orienta la gestión sostenible de este recurso, fortaleciendo el Registro de Usuarios del Recurso Hídrico (RURH) por parte de las autoridades ambientales.
La gestión del agua lluvia en Colombia, según el MADS, tiene tres objetivos principales: aumentar la disponibilidad de los recursos hídricos, mejorar su calidad, y reducir los riesgos relacionados con el agua. Tales objetivos que están a favor de la seguridad hídrica y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS, en especial aquellos relacionados con el agua y saneamiento.
En Amércia Latina, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), más del 80% de los conflictos en la región están asociados con el agua, a pesar de ser esta una de las regiones con mayor disponibilidad de agua dulce del Mundo.

