Con drones de última tecnología, una bomba de espalda y una sopladora, entre otras herramientas, líderes comunitarios se visten de brigadistas para prevenir incendios en sus regiones.
BOGOTÁ D.C.- Uniformados con sus vistosos trajes amarillos, un grupo de brigadistas forestales comunitarios de los departamentos del Tolima y de Boyacá llegaron hasta la sede del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Bogotá, para hablar de su experiencia en este rol, que desempeñan desde hace 15 meses en medio de su rutina de cultivar, de criar ganado y de cuidar sus casas, entre otras actividades.
Es el reto que asumieron, repleto de sorpresas y aprendizajes, más de mil brigadistas -entre los que se cuentan no menos de 500 mujeres- quienes se encuentran dispuestos a actuar en todo el país, desde los departamentos de la Costa, hasta los del sur, como Nariño y Putumayo.
Hoy, su vida transcurre en medio de la aventura que les representa cambiar sus atuendos cotidianos por la chaqueta, el pantalón, la gorra y las botas de brigadista, cuando se avizora un conato de incendio. Al traje se suman equipos como radios de comunicación, binoculares, sopladoras y bate fuegos, en caso de tener que brindarle apoyo a los organismos especializados de su área, como los bomberos voluntarios. Ellos, incluso, están preparados para ayudar a apagar el fuego en lugares donde no se cuenta con organismos de socorro.
Para las mujeres brigadistas, a veces es más difícil: “cuando tenemos que salir en la noche, mi marido se preocupa, los niños lloran o piden que los llevemos”, menciona María del Pilar Rodríguez, quien además tiene un pequeño cultivo de maíz y de café. Es parte de una experiencia que se repite con varias de ellas, como Angélica María Tafur. Aun así, todas se muestran muy entusiasmadas con su nuevo rol.
Tal vez, lo que a veces desilusiona a los brigadistas, es sentir que no cuentan con todo el apoyo local, a la hora de enfrentar una emergencia. “En un incendio que hubo se quemaron muchos frailejones, no pudimos llegar al sitio porque no teníamos ni combustible”, recuerda don Epimenio, de uno de los municipios de Boyacá.
Tanto a las mujeres como a los hombres, les gusta enseñar en sus veredas. A la mayoría de invitados a la sede del PNUD, les entusiasma que los miren como protectores de los bosques, “eso es muy bonito”, dicen.
Y es que, como brigadistas, también tienen la tarea de enseñarles a sus comunidades a prevenir incendios. Para ello, fueron equipados con el “maletín de la prevención”, que contiene un kit de elementos pedagógicos que les permite capacitar a sus vecinos -incluidos los niños-, acerca de las causas de los incendios, de los efectos que estos tienen y de la mejor manera de identificar un conato para actuar de manera oportuna y tratar de contrarrestarlo.
Además del kit pedagógico, brigadistas como Alexander Mahecha, emprendedor ganadero, recibió y aprendió a manejar uno de los 100 drones asignado a su municipio -Valle de San Juan- en el Tolima. “Lo único que yo operaba aquí era el celular”, señala, agradecido por la oportunidad que le brindaron el PNUD y el Minambiente con los cursos de formación. Y aunque al comienzo pasó un pequeño susto porque un fuerte viento desvió el dron que le entregaron, debido a que la brújula se desconfiguró, logró recuperarlo. “Es un aparato muy valioso, porque sin tener que desplazarnos mucho, monitoreamos todo el panorama de la zona”, detalla.
Colombia resiliente
La capacitación de 1.120 brigadistas forestales comunitarios -534 mujeres y 586 hombres- se enmarca en el proyecto “Colombia resiliente”, iniciativa desarrollada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con el objetivo de fortalecer la prevención, la vigilancia y la respuesta de las comunidades ante el aumento de incendios que amenazan los ecosistemas del país.
Solo en 2024, los incendios forestales arrasaron en Colombia más de 219.900 de hectáreas, muchas de ellas en zonas de alta biodiversidad ecosistémica, según Jimena Puyana, gerente de Ambiente y Desarrollo Sostenible del PNUD.
A la fecha, las brigadas constituidas, que se articulan con las entidades e instancias del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SNGRD), han contribuido a salvaguardar más de 10.200 hectáreas de bosques, selvas y zonas de alta biodiversidad, mediante el control de 115 conatos de incendios forestales.
Hasta el momento, se cuenta con brigadistas en 80 municipios de 23 departamentos, que se encargan de la vigilancia, prevención y primera respuesta frente a conatos de incendios o emergencias. Pero la meta es aumentar la cobertura a los 34 departamentos que conforman el país.
Los departamentos que en la actualidad tienen brigadas activas son: Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Bolívar, Magdalena, Antioquia, Boyacá, Huila, Cesar, Guajira, Tolima, Santander, Bogotá, Putumayo, Caquetá, Guaviare, Guainía, Córdoba, Sucre, Meta, Casanare, Vichada, Chocó, Cauca y Nariño.
Se espera que muy pronto, los brigadistas comunitarios sean muchos más, para sumar esfuerzos en la protección de los bosques y de las reservas naturales. Ellos, al estar en las zonas donde se pueden producir las emergencias tienen una mayor capacidad de reacción inmediata y la convicción de que “lo mejor de ser brigadista es poder ayudar”.

