La fundación Palmarito, a cargo del bioparque Wisirare, en Casanare, denunció varios focos de incendio que arrasaron con no menos de 900 hectáreas, los cuales, al parecer fueron provocados intencionalmente, por lo cual son considerados como "un atroz atentado contra la naturaleza y la vida".
OROCUÉ (Casanare).- El primer incendio, detectado por el equipo técnico de la fundación en un extremo del bioparque Wisirare cuando instalaba cámaras trampa junto con la fundación Omacha, para el monitoreo de fauna silvestre, fue sofocado gracias al apoyo de los Bomberos de Orocué en coordinación con la Alcaldía de este municipio y de la gobernación de Casanare.
No obstante, durante el sábado y el domingo, aparecieron nuevos focos en puntos distantes y estratégicos del parque. Según el dictamen del Cuerpos de Bomberos, la ubicación y el comportamiento de estos incendios confirman que fueron provocados intencionalmente por manos criminales. Aprovechando la vulnerabilidad del ecosistema debido a la fuerte sequía y los intensos vientos del verano llanero, los responsables se aseguraron que el fuego rebasara cualquier capacidad de contención humana, aseguran voceros de la fundación Palmarito.
Según esta organización, "el impacto ecológico es incalculable". Apenas el viernes por la mañana, delegados de organizaciones ambientales aliadas que visitaban Wisirare expresaron su admiración "por la exuberancia de nuestras aves y la riqueza de la fauna y flora local", señala el comunicado de prensa de esta organización. Y agrega que hoy, ese paraíso de biodiversidad ha desaparecido". Lo que antes eran bosques vivos a orillas del terraplén, hoy son solo "chamizas" ennegrecidas que rompen el alma de quienes hemos dedicado tanto esfuerzo a su conservación, señala Alejandro Olaya, director. Los lugareños, testigos de la historia del bioparque, coinciden en que nunca se había visto una devastación de tales proporciones.
El bioparque Wisirare, enclavado en el municipio de Orocué, Casanare, representa mucho más que un refugio de vida silvestre; es un activo crítico para la conservación de la biodiversidad de los Llanos Orientales colombianos y un pilar de la estrategia de la Fundación Palmarito Casanare.
Bajo este panorama, para la organización ambiental, la tragedia ocurrida trasciende lo institucional para convertirse en "una herida abierta en la soberanía ambiental de Colombia". Desde su punto de vista, la pérdida de este ecosistema no solo afecta a las especies que lo habitaban, sino que impacta directamente a los servicios ecosistémicos —regulación hídrica, captura de carbono, polinización— de los que dependen las comunidades locales.
"No estamos frente a un desastre natural, sino frente a un ecocidio premeditado", señala la fundación, ante lo cual solicitó formalmente a la Fiscalía General de la Nación y a las autoridades competentes que inicien de inmediato las investigaciones judiciales necesarias para identificar y capturar a los culpables de este atentado contra ecosistemas estratégicos. De igual manera, le pidió a Corporinoquia acciones que contemplan una visita técnica de inspección, la apertura de un expediente sancionario para identificar a los autores materiales e intelectuales bajo la normativa de infracciones ambiental y un plan de restauración ecológica que incluye el diseño de una estrategia de recuperación que intente mitigar la fragmentación del hábitat que ocasionó el fuego . Adicionalmente, reclama el peritaje urgente para valorar el daño real en la estructura del suelo y la pérdida de biomasa.
Según las primeras indagaciones del equipo de Palmarito, los perpetradores utilizaron el estrés hídrico de una sequía extrema y los incendios de cobertura natural de la temporada seca para camuflar el acto criminal, dificultar la respuesta de emergencia y maximizar el poder destructivo del fuego. "Los perpetradores utilizaron el estrés hídrico de una sequía extrema y los incendios de cobertura natural de la temporada seca para camuflar el acto criminal, dificultar la respuesta de emergencia y maximizar el poder destructivo del fuego", señala el informe.
"Hacemos un llamado a la sociedad civil y a la comunidad internacional para que nos acompañen en este duelo y en la exigencia de justicia", precisa Alejandro Olaya, director de la fundación, quien asegura que el bioparque Wisirare no solo era un refugio para la fauna, sino "un símbolo de esperanza para la conservación en Colombia que hoy clama por apoyo para su recuperación".

