Alrededor de mil asistentes, entre ellos cientos de investigadores y científicos, se dieron cita en Bogotá para evaluar los datos vivos que existen sobre la biodiversidad en la Tierra. Falta mucho por conocer, según la científica Alice Hughes, de la Universidad de Melbourne, en Australia.
BOGOTÁ D.C. - Ante un auditorio de cerca de 700 personas provenientes de más de 50 países, que colmó el Gran Salón del Hotel Gran Hytt, en Bogotá, se dio inicio a la Conferencia de Datos Vivos 2025, en el cual se evalúan los datos existentes sobre la biodiversidad de nuestro planeta.
La doctora Alice Hughes, profesora asociada en la Universidad de Melbourne, Australia, y una de las conferencistas magistrales invitadas al evento, habló de la importancia global que representa contar con datos puntuales sobre las diferentes especies existentes sobre la Tierra.
En su conferencia “Aprovechando los Datos de Biodiversidad para el Impacto en la Conservación”, la experta mostró mapas y advirtió que todavía faltan muchos datos para conocer el mapa mundial de especies vivas, e informar con precisión, lo cual ayudaría a generar estrategias de conservación efectivas, ya sea a escala local o global.
Durante su intervención, destacó que, según estimativos, “solo tenemos datos de la biodiversidad de cerca del 15% del planeta, lo que representa desafíos que hoy, juntos y en red, podemos empezar a enfrentar de una manera más efectiva”.
A través de su investigación, la Dra. Hughes busca comprender mejor los límites de los datos de biodiversidad, cómo pueden analizarse, dónde están las brechas y cómo los datos de biodiversidad pueden traducirse en soluciones prácticas de conservación que aborden desafíos ambientales complejos en diversos contextos ecológicos y sociales.
No obstante, la investigadora asegura que para la mayoría de las especies se tiene un conocimiento limitado, incluso sobre aspectos básicos de su ecología, lo cual afecta la capacidad para evaluar su vulnerabilidad o de generar procesos de intervención para su conservación.
En un reciente artículo científico, publicado por la doctora Hughes junto con otros expertos, se indica que, por ejemplo, aunque la vulnerabilidad a la extinción de la mayoría de los vertebrados terrestres ha sido evaluada a través de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que abarca desde el 83% de las especies de anfibios hasta el 100% de las aves, las plantas y los invertebrados están en gran medida desatendidos. Al respecto, el informe menciona el caso de los insectos, de los cuales se ha evaluado menos del 1% de los descritos, pese a ser el grupo con mayor número de especies en nuestro planeta.
Superar esta brecha de conocimiento requiere una inversión en investigación específica, pero el acceso a los recursos adecuados sigue siendo un desafío para la mayoría de los taxones, y se necesitan medidas específicas para contrarrestar este desequilibrio.
La doctora Hughes se refirió también a la financiación para investigación de las especies menos estudiadas y señaló que esta es escasa. Recordó que de aproximadamente 8.400 proyectos examinados en una revisión reciente, solo el 6 % de las especies catalogadas como amenazadas recibió financiación para la conservación, mientras que casi el 30 % de los fondos se destinó a especies no amenazadas.
Bajo ese panorama, la investigadora de la Universidad de Melbourne, considera que los ecosistemas y regiones que carecen de taxones carismáticos no recibirán la atención de investigación adecuada debido a la falta de financiación. Al respecto indicó que solo en los últimos 8 años (2018 a 2025), el número de especies catalogadas como Amenazadas casi se ha duplicado, al pasar de 24.422 a 46.418 especies, según la Lista Roja de la UICN.
La falta de financiación para la conservación de la biodiversidad va a incrementar la brecha de la capacidad de los científicos para monitorear y proteger las especies amenazadas, sentenció.
Refiriéndose a la financiación inequitativa para la investigación de especies, el informe describe que, por ejemplo, se han asignado más de US$73,5 millones solo a la investigación de elefantes, una cifra muy superior a lo que han recibido las 12.000 especies de reptiles juntas.
Para la científica, la implementación de una base de datos global y centralizada sobre financiación para especies y ecosistemas mejoraría considerablemente la capacidad científica para evaluar amenazas y desarrollar planes de gestión adecuados.
Colombia, pionera en datos abiertos
El director del Instituto von Humboldt, Hernando García, encargado de la apertura de la Conferencia Datos Vivos 2025, destacó el hecho de reunir en este evento a las 4 redes globales sobre datos y enfatizó que la institución a su cargo comparte datos, conocimientos y narrativas sobre la biodiversidad en Colombia, que podría llegar a cerca de 200.000 especies.
Por su parte, María Cecilia Londoño, también del instituto Humboldt, mencionó las 4 redes más importantes en el manejo de la información sobre biodiversidad, con el fin de entregar información a quienes la necesitan para contribuir a conservar la biodiversidad: Biodiversity Information Standards (TDWG), Sistema Global de Información sobre Biodiversidad (GBIF), Sistema de Información sobre Biodiversidad Oceánica y Grupo de Observaciones de la Tierra (GeoBon)
En el caso de Colombia, la funcionaria se refirió al Sistema de Información sobre Biodiversidad (SIB), destacando que Colombia figura entre los primeros países en compartir datos abiertos para consulta y toma de decisiones. “Desde la creación del Sistema Nacional Ambiental, más de 250 instituciones publican datos a través del SIB”, anotó.

