Revista Ecoguía

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, MADS, prepara una resolución para declarar este escenario como patrimonio natural del país, con base en el inventario ecológico realizado por la Universidad Nacional.

 

BOGOTÁ D.C.-  La amplia diversidad de flora y fauna del Salto del Tequendama, localizado a media hora por vía terrestre desde Bogotá, tendrá protección especial de llegar a ser declarado patrimonio natural de Colombia.

Según el inventario realizado poinvestigadores del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en este escenario natural se pueden apreciar tigrillos y escarabajos ciervos (Lucanus cervus), entre otras especies que alberga esta reserva.

De acuerdo con el ministro de Ambiente, Ricardo Lozano, este lugar "debe ser un patrimonio protegido, restaurado, conservado porque el Salto del Tequendama es un indicador fundamental de lo que pasa en la cuenca alta del río Bogotá”.

Para Germán Amat, entomólogo y profesor del ICN, esta declaratoria significa la preservación de las especies que aún están presentes allí y una garantía para que se conserven núcleos de alta diversificación, según declaraciones dadas a la Agencia de Noticias de la U.N.

Él y su grupo identificaron 120 especies de insectos y 50 especies de arácnidos en esta región del Tequendama. Encontraron, entre otras especies, libélulas, grillos, mantis, cucarachas, chinches, cigarras, mariquitas, saltahojas, escarabajos, gorgojos, avispas, abejorros, moscas y mariposas.

“Esos grupos de animales se encontraron en el hábitat que rodea al Salto, donde hay una vegetación original. Hay escarabajos, llamados “ciervos”, que, por ser muy vulnerables, se han extinguido con la pérdida de cobertura forestal”, comenta el docente.

A estos escarabajos, se suman otros grupos de estos artrópodos que todavía están presentes en las áreas aledañas a la región del Tequendama, como escarabajos fruteros, escarabajos rinocerontes, además de gorgojos y mariquitas, estos últimos importantes para preservar la estructura trófica de los ecosistemas de humedad.

“Si con el tiempo se aíslan algunos hábitats cercanos, se pierden los corredores biológicos que permiten flujos de poblaciones y movilidad de especies, que asegura el sostenimiento de estas especies con flujo y variabilidad genética. Si se insularizan, estas poblaciones quedarán aisladas completamente y no tendrán mucha viabilidad desde el punto de vista de la conservación biológica”, afirma el docente. 

Un área rica en mamíferos 

La profesora Olga Montenegro, del ICN, quien también forma parte del equipo encargado de este gran inventario y caracterización de especies, precisó que en la reserva Granja Ecológica del Porvenir (GEP) se encontraron 26 especies de mamíferos, algunos en peligro de extinción, como el tigrillo y osos perezosos. 

“El trabajo demostró que este lugar es importante por ser el hábitat de varias especies de vida silvestre, que ya no están en otras zonas por cuenta de la deforestación”, comenta la docente, quien, además, halló, cuerpoespines, musarañas y otras especies de roedores.

Para la docente, la amenaza más grande es que se siga perdiendo la conectividad entre la vegetación natural, por nuevos proyectos de transformación que acabarían con los pequeños bosques con que cuenta esta zona.

A esa amenaza se suman las influencias indirectas derivadas de las actividades humanas, entre ellas la contaminación, el mal manejo de residuos sólidos, e incluso las vías de acceso donde los animales se ven en riesgo con incremento del tráfico vehicular.

Esta primera entrega, realizada a finales de 2018, es solo una pequeña parte de los que se puede hallar en esta zona con más de 100.000 metros cuadrados y una impactante caída de agua de 157 metros de altura. La docente señala que, desde el ICN, se evalúa una segunda fase de inventario en la que se estudiarían las aves, anfibios y reptiles que habitan este lugar.

Para María Victoria Blanco, directora ejecutiva de la GEP, esta declaratoria “le abre una puerta a lograr un respeto mucho mayor por este ecosistema”, y a que se acceda a programas y proyectos que den un mayor aval desde la perspectiva de conservación, para “lograr que el Salto de Tequendama, la Casa Museo, sus bosques anexos y toda la flora, y fauna que están allí sean protegidas y respetadas”.

La directora recuerda que en la sentencia de primera instancia se ordenó la recuperación del caudal del Salto del Tequendama y en segunda instancia se habla de la declaratoria como Patrimonio Cultural y Natural de Colombia. "Esta declaratoria nos va a ayudar a que tengamos más herramientas para proteger el lugar”, aseguró. 

Cabe recordar que la declaratoria como Patrimonio Cultural se nombra a través de la Casa Museo que mediante la resolución de 3335 se declara bien de interés cultural de la nación a la Casa Museo y su zona de influencia. 

La declaratoria de Patrimonio Cultural por parte del Ministerio de Cultura, en septiembre de 2018, se logró gracias a buena parte del trabajo desarrollado por la Dirección de Museos y Patrimonio Cultural, encargada de asesorar todo el proceso museográfico de la Casa, proceso liderado en gran parte por el profesor Edmon Castell, de la Facultad de Artes de la U.N.

El Salto del Tequendama, que marca el final de la cuenca media del río Bogotá, fue descrito con asombro por el célebre naturalista Alexander von Humboldt: "en este punto, el río cambia su forma: del apacible caudal al que la capital está acostumbrada, se vuelve un torrente que busca, entre cañones, una salida al río Magdalena".

El salto de hoy, a pesar de sus 157 metros de altura, es un espectáculo menos glorioso de lo que describió Humboldt. Con el crecimiento de la ciudad y las obras de la represa del Muña, el caudal del río disminuyó notablemente y las aguas llegan al salto contaminadas por los residuos de la zona industrial, Soacha y el suroccidente de la capital, indica una reseña de Colciencias sobre este simbólico lugar.