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La maquinaria pesada, que desde hace varios meses abunda en Bogotá, especialmente por las obras de las nuevas rutas de Transmilenio y la construcción del Metro, también hace su transición hacia tecnologías de bajas emisiones. La Alcaldía, junto con aliados como Breathe Cities, la Universidad de La Salle y el Centro para la Construcción de Bajas Emisiones del Imperial College London trabajan en la transición hacia tecnologías de cero y bajas emisiones.

 

BOGOTÁ D. C.- De acuerdo con el Inventario de Emisiones de Bogotá 2023, tres fuentes explican más del 70 % de las emisiones de material particulado PM2.5 de la ciudad: el polvo resuspendido por el tránsito en vías, que aporta cerca del 40 % principalmente por las vías sin pavimentar; la combustión en fuentes móviles en carretera, con un aporte del 17 %, en la que destacan los camiones de carga; y la maquinaria amarilla, por el uso de diésel, que aporta el 10,4 %.

Bajo esta consideración, la alianza con Breathe Cities y la Universidad de La Salle busca analizar y cuantificar el impacto de la maquinaria amarilla sobre la calidad del aire en Bogotá, así como promover procesos de modernización tecnológica que permitan reducir sus emisiones contaminantes, según informa la Alcaldía Mayor.

Para la actual administración distrital, mejorar la calidad del aire "no es una acción aislada ni una medida temporal, es una estrategia de ciudad que estamos abordando de manera integral, actuando sobre las principales fuentes de contaminación en Bogotá. Y lo estamos haciendo con criterio técnico, información y evidencia. Trabajamos de la mano de expertos y con datos que nos permiten identificar dónde están los mayores retos y avanzar en soluciones efectivas, con impacto real en la salud y la calidad de vida de las personas”, afirmó Adriana Soto, secretaria Distrital de Ambiente.

La funcionaria, señaló además que “Bogotá ya demostró que transformar el transporte público hacia tecnologías limpias sí mejora la calidad del aire. Ahora el reto es avanzar en otros frentes que tienen un peso importante en las emisiones, y esto incluye la maquinaria amarilla de diésel que se usa para la construcción”.

Por su parte, el director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), Orlando Molano garantizó el compromiso de la administración distritla con el cuidado del medio ambiente en las diferentes obras públilcas. "Estamos fortaleciendo las prácticas ambientales en nuestros proyectos a través del control al material particulado e incentivos para la incorporación progresiva de maquinaria amarilla con tecnologías más limpias, seguimos trabajando para transformar nuestra ciudad y mejorar la calidad de vida de toda la ciudadanía”, aseguró.

“Junto a Breathe Cities estamos construyendo una hoja de ruta y una propuesta concreta para la ciudad, que reconozca las barreras y limitaciones y contribuya al mejoramiento de la calidad del aire, incluyendo un sector muy importante como el de la construcción”, dijo el profesor Jorge Pachón, líder de este proyecto desde la Universidad de La Salle.

“Las decisiones basadas en datos son fundamentales, primero, para entender cuál es la situación actual y, posteriormente, para definir hacia dónde queremos avanzar. Desde la iniciativa estamos sentando las bases para que la ciudad continúe fortaleciendo sus esfuerzos hacia una maquinaria más limpia”, agregó Jaime Rueda, líder de Bogotá para Breathe Cities.

Visita del Imperial College London a Bogotá

Según la Alcaldía, este mes, la ciudad conoció de primera mano experiencias de Londres y de otras ciudades globales en el camino hacia una maquinaria de cero y bajas emisiones, mediante el acompañamiento de referentes internacionales del Imperial College London y de aliados académicos como la Universidad de La Salle, que compartieron con Bogotá retos y oportunidades para llevar a cabo esa transición.

“En las presentaciones escuchamos que Bogotá ha implementado políticas para contar, desde 2024, con maquinaria de etapa 3B. Cada organización tiene un papel que desempeñar: los responsables de política pública, las instituciones académicas y la industria. La colaboración es la mejor manera de avanzar. Si cada uno trabaja de forma aislada, el progreso será menor y no se alcanzarán los mismos objetivos que con un enfoque colaborativo”, explicó Carl Desouza, Ph. D., investigador asociado del Centre for Low Emission Construction del Imperial College London.

Por su parte, la Secretaría Distrital de Ambiente presentó las líneas de acción del Plan Aire 2030, conformado por cinco estrategias y distintos proyectos que suman más de 160 actividades orientadas a reducir, en el mediano y largo plazo, las emisiones contaminantes en la ciudad. El plan establece como uno de sus objetivos la actualización tecnológica de la maquinaria de construcción, reconociendo su papel clave en la mejora de la calidad del aire.

Así mismo, durante el encuentro se recogieron recomendaciones sobre la importancia de construir un censo actualizado de la maquinaria amarilla y avanzar en una política pública clara para la industria de la construcción, de la mano de la academia, la investigación, las autoridades locales y el sector privado, con el fin de mejorar la calidad del aire y proteger la salud pública de la ciudadanía.

Breathe Cities es una iniciativa global impulsada por Clean Air Fund, C40 Cities y Bloomberg Philanthropies. Apoya a 14 ciudades de todo el mundo en la reducción de la contaminación del aire y de gases de efecto invernadero, con el objetivo de mejorar la salud pública y la calidad de vida urbana. La iniciativa promueve acciones para reducir la contaminación del aire en un 30 % para 2030, mediante financiamiento, acompañamiento técnico y articulación entre gobiernos locales, academia, organizaciones sociales y comunidades.