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Al convertirse en el primer país de bosque tropical en sancionar una ley de trazabilidad ganadera para combatir la deforestación, Colombia tiene ahora el gran reto de adelantar las acciones que contempla la norma y poner en marcha políticas de buenas prácticas ganaderas, para que sus cadenas de suministro no conlleven a la deforestación.

BOGOTÁ D.C.-  Con la sanción de la Ley 2585 de 2026 de Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación, aprobada por el Congreso el 5 de mayo, se establece, por primera vez en Colombia y en la región, salvaguardas para garantizar que la carne que se vende en supermercados no esté vinculada con la deforestación.

La Ley en mención tiene por objeto "disponer instrumentos para la trazabilidad de la cadena de ganado que garanticen una cadena productiva de ganado sostenible y libre de deforestación, a partir de la interoperabilidad gradual de los sistemas de trazabilidad con los que cuenta el sector de Agricultura y Desarrollo Rural, el Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono con que cuenta el Sector de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Catastro Multipropósito, el Sistema Nacional Catastral y el Registro de la propiedad inmueble".

La ley, según lo recuerda la organización norteamericana de Investigación Ambiental (EIA), es el resultado de años de trabajo de congresistas, la sociedad civil, el sector académico y el movimiento ambiental. "Llega en un momento en el que Colombia ha acumulado 3.3 millones de hectáreas de bosque deforestado, un área similar al tamaño del Departamento del Nariño", advierte la organización. Y agrega que esta problemática se agudiza en la Amazonía, donde la ganadería sigue siendo uno de los principales motores de la deforestación.

La necesidad de esta legislación adquirió reconocimiento nacional después de que EIA publicó su investigación Carne Contaminada (2021), que reveló que supermercados compraban carne a proveedores abastecidos por ganaderos que criaban ilegalmente ganado dentro de Parques Nacionales, y que los consumidores estaban alimentando involuntariamente la deforestación ilegal y contribuyendo al financiamiento del conflicto armado en Colombia. Por su parte, ¿Carne Deforestadora? (2022), de Dejusticia, fue de los primeros estudios en diagnosticar los cuellos de botella de la cadena de suministro que impedían abordar eficazmente esta problemática.

Un análisis de EIA de 2025 encontró que, entre 2020 y 2024, cientos de miles de cabezas de ganado fueron movilizadas desde predios ubicados en veredas con traslapes con Parques Nacionales.Tras estas investigaciones, y luego de años de trabajo de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), una iniciativa de trazabilidad ganadera fue presentada en el Congreso en 2022. Después de múltiples debates en ambas cámaras, el proyecto fue finalmente aprobado por el Congreso en mayo de este año.

"Colombia está dando un ejemplo para la región y para el resto del mundo. Esta ley es una victoria para los bosques, para las comunidades que los protegen y para los consumidores que exigen que la carne que consumen no contribuya a la deforestación ni a las economías ilícitas", dijo Susanne Breitkopf, directora de Campañas de Bosques de EIA-US.

La entrada en vigor de esta ley implica una serie de acciones que deberán ser emprendidas tanto por el Gobierno Nacional como por el sector privado; entre ellas, la integración de sistemas gubernamentales que permitirán, por primera vez, cruzar información sobre tenencia de la tierra con datos de ganado y deforestación. La ley también pondrá en marcha políticas de debida diligencia y buenas prácticas para garantizar cadenas de suministro libres de deforestación.