Este 13 de marzo, cuando se celebra el Día Mundial de la Vida Silvestre, las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) del país registran 40.000 animales víctimas del tráfico ilegal de especies silvestres, cifra que supera los recibidos en 2024 (39.217). Las autoridades ambientales reiteran el llamado a proteger las especies de fauna silvestre, a no consumirlas ni tenerlas como mascotas.
De los animales silvestres recibidos en 2025 por las Corporaciones Autónomas regionales (CAR), los reptiles continúan liderando la estadística del tráfico ilegal de especies silvestres, con el 47.6% del total, seguidos por las aves con 28.2% y los mamíferos con un 23.9%. De otro lado, los grupos minoritarios como peces, anfibios y otras clases suman el 0.3% restante.
Para frenar este delito, las CAR adelantan operativos constantes atendiendo las denuncias de la comunidad y las autoridades.Esto en razón al aumento de ejemplares de fauna silvestre recibidos, ya que, según registros de las autoridades ambientales regionales, en 2025 atendieron 40 mil animales, superando los 39.217 recibidos en 2024 en los centros de atención y valoración y hogares de paso. El 54%, es decir, más de 21 mil volvieron a su hábitat natural.
"Esta situación revela dos realidades: una, la capacidad instalada, es decir, el sistema de atención de las CAR para dar respuesta exitosa y gestionar la liberación de más de la mitad de los ejemplares que ingresan. Y dos, el desafío persistente: ya que el 46% de los animales recibidos no logran ser liberados, ya sea por necesidad de cautiverio permanente, decesos o procesos clínicos prolongados, lo que implica mantenimiento y costos fijos que no disminuye con el tiempo", dijo Yesid González Duque, director ejecutivo de Asocars.
Las cifras presentadas por las CAR corresponderían a un subregistro, tal como lo señala un estudio adelantado por la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Accefyn),al destacar que el tráfico de especies ocurre en diferentes niveles de comercio que engloban desde los mercados locales hasta los internacionales, y se ha evidenciado que géneros como Cuniculus, Dasyprocta e Hydrochoerus -mamíferos roedores- presentan una alta demanda y consumo en áreas rurales y pueblos pequeños, donde la presencia de las autoridades ambientales y de control es limitada, lo que impide determinar la cantidad de especies que se comercializan en esos espacios y aplica para otros órdenes
Según Accefyn, durante el periodo 2018-2022 se incautaron 1.584 individuos de 79 especies, distribuidas en 11 órdenes y 29 familias. Los primates y los roedores fueron los órdenes más confiscados. Se detectaron los puntos críticos de tráfico ilegal en ciertas regiones y departamentos del país y se encontró que la mayor diversidad de especies traficadas correspondía a los departamentos de la región Andina.
Los datos de la investigación de la Academia revelaron subestimaciones en los registros de incautación, lo que sugiere que es aún mayor el número y variedad de mamíferos afectados."Se encontraron falencias en la manera en que se clasifica y reporta este tipo de información, lo que apunta a la necesidad de acciones coordinadas que permitan minimizar esos errores y establecer medidas de control más efectivas para disminuir el impacto sobre las poblaciones silvestres de mamíferos colombianos", menciona el estudio.
El estudio señala que el tráfico ilegal de especies abarca desde la captura de los individuos hasta su transporte, venta, mantenimiento o sacrificio. El tráfico tiene diversos fines, siendo uno de los más importantes el comercio de mascotas exóticas. Entre los mamíferos afectados por esta actividad ilícita a nivel mundial se encuentran animales carismáticos como osos, tigres, elefantes, primates y rinocerontes, pero muchas especies que no son tan carismáticas ni populares también se están viendo afectadas.
El equipo investigador de Accefyn advierte que "pese a que los mamíferos no son el grupo taxonómico más afectado en comparación con las aves y los reptiles, las medidas para evitar su tráfico son muy limitadas".
Colombia, según el estudio, está dentro de los 10 países del mundo con mayor cantidad de especies traficadas y capturadas ilegalmente. Además, el tráfico ilegal aparece como una de las causas de la extinción de especies. "Se estima que para el final de este siglo, gran parte de las especies del mundo se extinguirán o ya habrán desaparecido".
Las causas más recurrentes del tráficoi ilegal de especies en el país siguen siendo sus usos como alimento o como mascotas.
Las CAR,por su parte, recordaron que la Ley de Delitos Ambientales - 2111 de 2021, competencia de jurisdicción penal, el aprovechamiento ilícito de los recursos naturales renovables es sancionable con prisión entre 60 y 135 meses de cárcel; sumado a esto, las multas que establezcan las autoridades ambientales en sus respectivas jurisdicciones, de acuerdo con lo establecido en la Ley 1333 de 2009, sobre procedimiento sancionatorio ambiental.
Las corporaciones regionales cuentan con 37 espacios para la protección de la fauna, distribuidos en hogares de paso, Centro de Atención, Valoración y Recuperación (CAV), centros de rescate, centros de rehabilitación, centros de investigación y Centros de Atención, Valoración y Rehabilitación (CAVR), que reciben animales, en su mayoría, víctimas del tráfico ilegal.
Allí propician el manejo integral con consulta, evaluación clínica, examen físico, evaluación comportamental, diagnóstico diferencial y pronóstico, exámenes de laboratorio, tratamiento, cuarentena, alimentación, nutrición, rehabilitación y la medida de manejo correspondiente, como ser liberado.
Según las CAR, en solo dos años han triplicado su capacidad de monitoreo de fauna silvestre. Como parte de su estrategia y compromisos en la COP16 para fortalecer la protección de la biodiversidad, logrando un crecimiento histórico del 280% gracias a la red de monitoreo, pasando de 483 cámaras trampa en 2023 a 1.842 dispositivos funcionales en 2025 y en aumento en 2026.
Este despliegue tecnológico, que tuvo su mayor expansión a finales de 2024, permite generar datos estratégicos en tiempo real sobre el comportamiento de las especies en el territorio, optimizando las decisiones de manejo y garantizando un seguimiento científico más riguroso para los más de 21 mil animales que son liberados anualmente en sus ecosistemas naturales y permiten establecer zonas para la gestión de áreas protegidas y son bioindicadores de la salud de los ecosistemas.