La curva de emisiones ha descendido, pero aún hay mucho trabajo por hacer, advierte el Secretario Ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell, en la sesión plenaria inaugural de la COP30 celebrada en Belém (Brasil) y llama a todos los países a centrarse en acuerdos para acelerar la triplicación de las energías renovables y la duplicación de la eficiencia energética.
BELÉM DO PARA (Brasil).- Aunque la curva de emisiones ha descendido desde la cumbre de París, 10 años atrás, queda mucho trabajo por hacer. "Debemos avanzar mucho, mucho más rápido tanto en la reducción de las emisiones como en el fortalecimiento de la resiliencia", aseguró el secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell durante la sesión plenaria inaugural de la COP 30 en esta ciudad.
"La ciencia es clara: podemos y debemos volver a bajar las temperaturas a 1,5 °C después de cualquier rebasamiento temporal", mencionó el vocero de la ONU para el cambio climático y agregó que "lamentarse no es una estrategia. Necesitamos soluciones".
El directivo instó a los países a trabajar en forma unificada con el apoyo de la cooperación internacional. "Los compromisos nacionales individuales por sí solos no están reduciendo las emisiones con la suficiente rapidez. No necesitamos esperar a que lleguen lentamente las NDC tardías para detectar la brecha y diseñar las innovaciones necesarias para abordarla", precisó. Al respecto indicó además que ninguna de las naciones puede permitírselo, ya que los desastres climáticos reducen el PIB en dos dígitos.
En su discurso de apertura de la cumbre ambiental, Simon Stiell recorrió el actual escenario global: vacilar mientras las mega sequías arruinan las cosechas nacionales y disparan los precios de los alimentos no tiene ningún sentido, ni económica, ni políticamente; discutir mientras se extiende la hambruna a medida que los conflictos se propagan, obligando a millones de personas a huir de sus países, nunca se olvidará; que los desastres climáticos diezmen la vida de millones de personas, cuando ya tenemos las soluciones, esto nunca, jamás, será perdonado, anotó.
El directivo fue claro en señalar que la economía de esta transición es tan indiscutible como los costos de la inacción.
No obstante, recordó que la energía solar y eólica son ahora las más baratas en el 90 % del mundo. "Las energías renovables han superado este año al carbón como principal fuente de energía del mundo", destacó. Y agregó que la inversión en energía limpia e infraestructura alcanzará otro récord este año, con inversiones que superarán a las de combustibles fósiles en una proporción de 2 a 1.
Frente a esta perspectiva, consideró que "ahora es el momento de centrarnos en cómo hacerlo de forma justa y ordenada. Centrándonos en qué acuerdos alcanzar para acelerar la triplicación de las energías renovables y la duplicación de la eficiencia energética".
Y pese a que ya se acordó el aporte de al menos 300 000 millones en financiación climática, con los países desarrollados a la cabeza, el vocero de la ONU manifestó que ahora se debe poner en marcha la Hoja de Ruta de Bakú a Belém, para empezar a avanzar hacia los 1,3 billones. "Ya hemos acordado un objetivo global en materia de adaptación. Ahora tenemos que ponernos de acuerdo sobre los indicadores que ayudarán a acelerar su aplicación, para liberar su potencial", observó.
Poner en marcha los acuerdos es para Simón Stiell otra de las grandes urgencias: "Ya hemos acordado que las vías de transición deben ser inclusivas y justas, y abarcar todas las economías y sociedades. Ahora debemos acordar medidas concretas para convertir las aspiraciones en acciones; ya hemos acordado un Programa de Implementación Tecnológica. Pongámoslo en marcha".
Para el directivo, es esencial obtener resultados sólidos y claros en todas estas cuestiones. "Así es como le indicamos al mundo que la cooperación climática está dando resultados", comentó..
Y reiteró que la Agenda de Acción no es algo opcional o que estaría bien tener, sino que es fundamental para la misión. "Más aún, redunda totalmente en el interés propio de todas las naciones".
Cada gigavatio de energía limpia reduce la contaminación y crea más puestos de trabajo.
Cada acción para fomentar la resiliencia ayuda a salvar vidas, fortalecer las comunidades y proteger las cadenas de suministro globales de las que depende toda economía.
Esta es la historia del crecimiento del siglo XXI: la transformación económica de nuestra era. Quienes opten por quedarse al margen o den pequeños pasos se enfrentarán al estancamiento y al aumento de los precios, mientras que otras economías avanzarán a pasos agigantados.
Al cierre de su intervención, el secretario ejecutivo de la ONU Cambio Climático, dejó en claro que "en esta arena de la COP30, su trabajo aquí no es luchar entre ustedes, sino luchar juntos contra esta crisis climática".