La CVC lidera articulación con Asocars y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC, para enfrentar este delito ambiental que solo en Bogotá registra 5.149 indiiduos ingresados al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Flora y Fauna Silvestre, durante el primer semestre de 2024.
CALI.- La Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), en articulación con la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible (Asocar) y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), coordina acciones para combatir el tráfico ilegal de especies, una una de las economías ilícitas que más impacta los ecosistemas y la seguridad ambiental del territorio nacional.
Según cifras nacionales dadas a conocer por Asocar, entre 2020 y 2024, la atención de fauna silvestre aumentó un 24,5%, con un promedio anual de 37.400 animales atendidos; en 2024 se superaron los 39.000 ejemplares, y en 2025 la cifra ascendió a más de 40.000 animales recibidos por las CAR; en 2025 se logró una tasa de liberación del 53,4%, lo que representa más de 21.200 animales retornados a sus ecosistemas naturales. En los últimos cuatro años, len total, las CAR han atendido más de 161.000 animales silvestres en 37 centros especializados, entre CAV, CAVR, centros de rescate, rehabilitación e investigación.
No obstante, cerca del 46% de los animales no pueden ser liberados, lo que evidencia un desafío estructural en términos financieros, logísticos y de sostenibilidad operativa, dado que muchos requieren procesos prolongados de atención o permanecen en cautiverio permanente.
“Este espacio busca avanzar en el fortalecimiento de capacidades técnicas y jurídicas, mejora en los procesos de judicialización, intercambio de información estratégica, consolidación de una política de respuesta articulada frente al tráfico ilegal de fauna en Colombia”, afirmó Olivier Inizan, representante Regional Adjunto de Oficina de las Naciones Unidas.
En 2025, la CVC recibió 3.715 animales silvestres, de los cuales 1.548 fueron liberados y 40 reubicados bajo condiciones que garantizan su bienestar.
La primera liberación de 2026, realizada en zona rural de Buenaventura, permitió el retorno de 42 animales silvestres, entre ellos babillas, tortugas y boas constrictor, consolidando un mensaje contundente: la protección de la biodiversidad es una prioridad permanente.
El trabajo técnico del Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) de la CVC, ubicado en Palmira, es hoy referente nacional en procesos de rehabilitación clínica y comportamental. “La biodiversidad no es solo patrimonio natural, es un activo estratégico del país. Combatir su tráfico ilegal exige coordinación institucional, cooperación internacional y una ciudadanía comprometida. Colombia está avanzando en esa dirección, importante reunión que continuará la próxima semana en la ciudad de Cali”, señaló Marco Antonio Suárez, director general de la CVC.
Triplicando acciones
Vale recordar que como parte de los compromisos adquiridos en la COP16, las CAR triplicaron su capacidad de monitoreo en solo dos años, registrando un crecimiento del 213% en su red de cámaras trampa, pasando de 483 dispositivos en 2023 a 1.515 en 2025.
Este fortalecimiento tecnológico permite: generar datos científicos en tiempo real, evaluar el éxito de las liberaciones, identificar corredores biológicos y áreas prioritarias de conservación y tomar decisiones de política pública basadas en evidencia.
La gestión operativa continúa concentrándose en reptiles (42,3%) y aves (30,5%), que representan más del 70% de los ingresos, mientras que el aumento en la atención de mamíferos —que requieren rehabilitaciones más complejas y costosas— proyecta mayores retos presupuestales para 2026, comentó Yesid González Duque, director ejecutivo de Asocars.
La lucha contra el tráfico de fauna silvestre no es solo un asunto ambiental: es un tema de legalidad, gobernanza territorial y seguridad ecológica.
La articulación entre las CAR, ASOCAR y la UNODC marca un paso estratégico hacia una respuesta más contundente frente a las redes criminales que operan este delito.
Colombia reafirma así su compromiso de proteger su biodiversidad, fortalecer la cooperación internacional y consolidar una estrategia nacional que garantice que cada animal que regresa a su hábitat represente no solo una liberación, sino una victoria institucional y un mensaje de autoridad ambiental, sostienen los voceros de Asocar.