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El gecko leopardo, un reptil llamativo que muda su piel con frecuencia y almacena agua en su cola, como parte de su adaptación natural, no debe ser considerado una mascota ni mantenerse en peceras ni en nuestros ecosistemas, pues se trata de una especie exótica que puede afectar el equilibrio ambiental, según la Corporación Autónoma del Valle del Cauca (CVC) 

 CALI.- A raíz de la entrega voluntaria -en la ciudad de Buga- de un ejemplar de gecko leopardo, cuyo nombre científico es Eublepharis maculariusla, la CVC llamó la atención sobre esta especie exótica, originaria de Asia Central, que habita en regiones semidesérticas y rocosas de países como Kazajistán, Pakistán, Afganistán e India, pero que se han popularizado como mascotas, dados que incluso se ofrece en algunos mercados, como "adorables reptiles".

Según la CVC, en Colombia, su introducción como especie exótica ha generado desequilibrios ecológicos, toda vez que se reproduce sin control, compite con reptiles nativos y puede transmitir enfermedades, generando impactos negativos en ecosistemas nacionales, advierte la Corporación del Valle.

La entidad ambiental explica que su entorno natural se caracteriza por temperaturas extremas entre el día y la noche, vegetación escasa y suelos arenosos o arcillosos. Durante el día, se refugia en madrigueras frescas, grietas entre rocas o bajo cortezas, y solo sale al atardecer o en la noche para buscar alimento.

 Este pequeño cazador nocturno es insectívoro y su dieta incluye grillos, saltamontes, arañas, escarabajos, gusanos y larvas, incluso, otros lagartos más pequeños. En estado salvaje, caza al acecho, esperando que sus presas se acerquen para atraparlas con rapidez. Su cola, además de almacenar agua, guarda grasa y nutrientes, lo que le permite sobrevivir en condiciones difíciles.

La CVC es clara en asegurar que "aunque parezca inofensivo, este reptil exótico no pertenece a nuestros hogares". Según los profesionales de la Corporación, el gecko leopardo está lejos de ser una mascota adorable, más bien, se puede convertir en un riesgo silencioso. Recientemente, uno de estos ejemplares fue entregado a la Dirección Ambiental Regional Centro Sur de la CVC, en Guadalajara de Buga, por un joven que, sin conocer el daño que puede causar, lo había mantenido ilegalmente.

Y es que no solo representa un riesgo ambiental, sino también un riesgo para la salud humana, ya que puede portar la salmonela, una bacteria que se transmite por contacto con superficies o heces contaminadas, y provoca síntomas como diarrea, fiebre, vómito y dolor abdominal. Es importante recordar que esta especie no pertenece a nuestros ecosistemas, por lo que al escapar o ser liberado, puede convertirse en una especie invasora con graves consecuencias ambientales, sostiene la CVC.