Estudiantes de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de la Salle le brindan apoyo a los organizadores y participantes en la Feria, al tiempo que aprenden sobre el amplio campo de la ganadería en Colombia.
BOGOTÁ D.C.- En medio de la multitud de visitantes que se agolpan en los diferentes pabellones de Corferias, especialmente en los corrales donde se aprecian distintas razas de reses, caballos, burros, cabras y ovejas, traídos desde diferentes lugares de Colombia a Agroexpo, se desplazan estudiantes de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la Universidad de la Salle, institución que fue seleccionada como la clínica oficial del evento.
Comienzan su jornada desde muy temprano. Van de un lado para otro ayudando a trasladar los ejemplares bovinos y equinos traídos a la feria para exposiciones y ventas. Se encargan de introducirlos en los bretes, para que puedan ser atendidos de manera segura y organizada. Están atentos a aquellos animales que deben ser bañados antes de su presentación en público. Ayudan a controlar el ingreso de visitantes a las exposiciones y a las subastas. En fin, se mantienen al tanto del bienestar de los principales protagonistas de la feria.
La jornada de los futuros profesionales no termina con la salida del público. Ellos se deben quedar un poco más para apoyar la salida y el ingreso de nuevos animales. Lo hacen con el entusiasmo que despierta este mundo del sector agropecuario, aún desconocido para ellos.
Cada día de trabajo es una experiencia nueva en un escenario que les abre caminos para su proyección profesional. En estos días de largas pero satisfactorias jornadas, Luz Daniela Jiménez, estudiante de IV Semestre de Medicina Veterinaria de la Universidad de la Salle, ha aprendido a diferenciar los propósitos de cada raza. Ahora sabe, por ejemplo, que la raza japonesa Wagyú, es la de mejor calidad de carne, junto con otras razas como la Angus, Brangus y Gyr…. Conoció, en primer plano, las razas criollas todo propósito como la blanca orejinegra. Descubrió la nobleza de los animales al punto de abrazar a un corpulento toro Hereford. Disfrutó la exposición de caballos de paso fino, que uno tras otro fueron desfilando ante el multitudinario público que los aplaudió mientras especulaban sobre el costo que podría tener un ejemplar como el gitano de largas y brillantes crines de blanca y negro, con enormes patas cubiertas de un abundante pelaje -llamado pluma. Por lo menos $100 millones, decían algunos, mientras la realidad mostraba una cifra cercana a los $60 millones, aunque el costo depende de diferentes factores como el linaje, la edad y el criadero de donde provienen.

Juliana Valencia, otra de las estudiantes de la Unisalle que también apoya el evento, no sabía que en Colombia había tantas razas de bovinos -Angus, Brangus, Holstein, Cebú, brahman, Wagyú... Como estudiante de 5 semestre de Medicina Veterinaria, es la primera vez que asiste a una feria como esta. “Me ha gustado mucho el manejo con las vacas, uno les va cogiendo más confianza, se va ajustando más al ritmo de los veterinarios y, en sí, a todas las actividades que se deben hacer con los animales”.
Ella considera que “es muy enriquecedor para mi carrera, uno se lleva muchos aprendizajes, así sean pequeños, pero valiosos, le vamos cogiendo el tiro a todas las actividades, incluso a algunas que pueden parecer peligrosas”.

Juliana también se lleva una muy buena impresión del manejo de los animales en la feria, una tarea complicada y que requiere de verdadera dedicación. “Me ha encantado el trato cuidadoso con la alimentación, con el bienestar, se ve el esfuerzo de los ganaderos y de sus trabajadores por mantenerlos en buena condición”, comenta. Y agrega que la feria le abrió mucho los ojos: “no tenía contemplada la idea de trabajar en ganadería, pero en esta tarea de apoyo uno se va empapando de muchas cosas y empieza a mirar nuevas posibilidades”.
Así mismo, Valentina Martínez, estudiante de Zootecnia, ve en Corferias un mundo de oportunidades para su carrera, en un sector agropecuario que mueve millones de pesos y que se asoma a Agroexpo, cada dos años en Bogotá.

La feria, que inició el pasado 9 de julio, estará abierta hasta este fin de semana con una amplia oferta de eventos que van desde foros sobre la ganadería sostenible, uno de los retos de este gremio, para reducir las emisiones contaminantes de metano y también frenar la deforestación, cursos rápidos para preparar una carne a la parrilla, campeonatos equinos, caprinos, ovinos y bovinos, hasta obras de teatro como Homo Alimentarius, presentada por la FAO y por el ICA, para alertar sobre el impacto que tiene la resistencia a los antimicrobianos, un problema que cada año deja 500.000 muertes y 600 millones de personas enfermas por consumir alimentos contaminados. Y si su plan es apoyar el agro, lleve canasto o carrito de compras para las verduras, las frutas, la miel, los quesos y una amplia variedad de comestibles típicos.
¡Todavía hay tiempo para ir a la feria!
